El corazón que ama, nunca se agobia, nunca se cansa.

Por diferentes medios he compartido lo importante que es para mí el amor y no refiriéndome al sentimiento carnal, sino al amor del alma, ese que es compasivo, empático, noble, bondadoso y sutil.

El amor por la vida, por el entorno, por los enemigos y los amigos, por el universo, por las situaciones malas y buenas, en fin por todo lo que es la esencia del existir.

Es más si me preguntan que cual es mi religión, yo respondería sin problemas que es el AMOR. Amo a Dios, Allah, La energía suprema, El creador del Universo o como les sea más dulce y empático llamarle.

Amo al musulmán, al budista, cristiano católico, cristiano protestante y al hinduista por igual, incluso amo al ateo y hasta él cree en el mal, porque quien soy yo para juzgarles, el ateo tiene el derecho a no creer y quien adora a las tinieblas no les comparto sus creencias pero también los quiero, porque quien soy yo para creerme superior.

En el duro camino de estos 9 meses con Lupus y Fibromialgía, si algo he aprendido en medio de mi dolor, es a amar más a todo y a todos, me he ido conciliando con el dolor físico y emocional, abrazando el hecho de cuan afortunada soy por tener herramientas para convivir con esto y lograr ponerme de pie cada mañana. Existen muchos bajo esta misma condición que no cuentan con la misma suerte por no tener los medios o porque el destino no ha sido tan benévolo como conmigo, por ello tambien he comenzado a entender que debo amar esta situación, muchos anhelarian solo un poco de lo que tengo.

En días pasados vi una frase en la red y yo reflexioné que no sino servimos para amar para que existimos. Todo lo bueno se desprende del amor puro y simple, si hay ausencia de ese sentimiento, entonces estaríamos transitando en una vida carente de sentido.  Dejaríamos la humanidad de lado y nos convertiriamos en pedazos de carne inertes que andan por las calles.

Cargar amor en el corazón  o mejor dicho en el alma, no se trata de querer personas, se trata de todas las acciones puras, sublimes y positivas, que se tiene hacia uno mismo, el entorno y la propia existencia.

Yo he vivido de primera mano como el destino y el propio cuerpo muchas veces juega a ponerse en contra, pero frente a esto recuerda que…EL CORAZON QUE AMA, NUNCA SE AGOBIA, NUNCA SE CANSA.

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