La importancia de la mente dentro de las enfermedades autoinmunes.

Las enfermedades autoinmunes ponen en marcha un mecanismo de autodestrucción. Es el propio cuerpo el que deja de reconocer los antígenos que le pertenecen y comienza a auto-atacarse, como si lo que lleva dentro de sí fuera amenazante o peligroso.
La mente es tan importante en estos procesos, que incluso ha surgido una nueva disciplina para tratar estos males, la cual se conoce con el nombre de psiconeuroinmunología. Así, lo cierto es que las enfermedades autoinmunes no solamente suelen ser crónicas, sino que también resultan incapacitantes y pueden llevar a una persona hasta la muerte.
Los estudios realizados sugieren que quienes padecen este tipo de enfermedades generalmente tienen un alto nivel de depresión, pero esta no siempre es evidente. Dicho de otro modo, puede que se trate incluso de alguien risueño y vital, pero en el fondo lleva una gran insatisfacción que, generalmente, ni él mismo reconoce.
Otro de los rasgos frecuentes es cierta incapacidad para reconocer las propias emociones. Bien sea por una excesiva intelectualización o racionalización de las situaciones o bien porque se trata de personas que quieren tener todo bajo control y experimentan los afectos como amenazas a su autonomía.
Hacia una resolución…
Las enfermedades autoinmunes son insidiosas y dañan notablemente calidad a la vida. Suelen ser dolorosas, de difícil asimilación y poco esperanzadoras. Lo peor es que quienes las sufren acuden al médico en busca de respuestas y, por lo general, solo encuentran silencios y paliativos, no siempre eficaces, para sus padecimientos.
Aunque esto ha venido replanteándose, Occidente ha impuesto la idea de que mente y cuerpo son realidades desligadas y a veces hasta contrapuestas. Sin embargo, cada vez resulta más claro que la salud y el bienestar son conceptos integrales, en los que tiene tanta importancia el plano físico como el plano mental.

La salida para una persona con una enfermedad autoinmune es precisamente dejar de creer que es una pastilla, una vitamina o algún médico milagroso lo que logrará restaurar su salud. No es que no deba acudir a estas soluciones, sino que en su tratamiento de base debe existir la intervención de un profesional de la salud mental.
Todas las enfermedades tienen un componente emocional y mental involucrado, pero en las autoinmunes este factor es absolutamente decisivo. La resistencia a tratar su enfermedad como un tema de la psiquis es, seguramente, la razón fundamental por la que no encuentran alivio para sus sufrimientos físicos.
Una resistencia que nace de la idea equivocada de que aquel que sufre una enfermedad con una base mental es porque no es lo suficientemente fuerte y se apoya en una idea aún más equivocada: este dolor es una invención del paciente.

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